Es dato que no consta en parte alguna
el pueblo en que naciera Chindasvinto[3],
de modo que aquel Rey lo mismo puede
ser de Valdecabriel que de otro sitio;
por eso, en la ciudad de Calicanta, s
u alcalde, don Juanete Peromingo,
por si acaso el citado visigodo
en la anterior ciudad al mundo vino,
propuso en la sesión del viernes último
levantarle una estatua a Chindasvinto.
Por unanimidad quedó aceptada
dicha proposición, y se convino
en pedir cien mil misas al Estado
para poder llenar ese vacío.
¿Cómo era Chindasvinto? De su cara
hoy no se tiene ni el menor indicio;
no importa: el escultor hará el retrato
del cabo de serenos; da lo mismo.
La verdad es que a nadie, en Calicanta,
le importa, de aquel rey, ni dos cominos;
el asunto es plantar un monigote;
andar de cuchipanda al descubrirlo,
y alfombrar y amueblar el Consistorio
con parte del dinero recibido.
De la Universidad de Turismunda,
el rector, don Juanete Casatuerta,
envía el telegrama que se copia
al muy excelso Primo de Rivera[4]:
“Profesores, rector, bedel, conserje,
“exponen, respetuosos, a vuecencia,
“aunque alumnos aquí no llegan doce,
“debe Universidad seguir abierta,
“si necesario suprimir alguna,
“suprimir deben todas antes que ésta,
“fundada Reina loca, doña Juana,
“meses antes viruta estar mollera.
“Para Universidad turismundense,
“aprovechando economías hechas
“por digno Directorio, suplicamos
“aumento asignación cien mil pesetas
“añadir al actual programa estudios
“asignaturas falta sentir dejan:
“Historia baile tiempos mitológicos
“Egipto, Grecia. Roma hasta actual época.
“Experimentos hechos muchos sabios
“inútil conseguir asar manteca.
“Asimismo añadir Crotalogía
“tocar antigua ciencia castañuelas.”
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Modreguita es ciudad de poca cosa,
aunque es la capital de su provincia,
pues tiene nada más seis mil vecinos,
quiere decir que es una ciudad mínima.
Todo gobernador civil que en ella
estuvo destinado se aburría,
puesto que allí no tuvo más trabajo
que tumbarse, rascarse la barriga
y administrar, a su manera,
fondos que de los prohibidos recibía.
El alcalde, Juanete Cucalández,
en nombre propio y de las fuerzas vivas,
al Gobierno ha pedido continúe
la capitalidad de Modreguita,
por ser su situación, caso de guerra,
estratégica, táctica y logística (!)
según demostración de un peluquero,
un maestro albañil y una modista.
Mas el asunto tiene su pastora:
la casa en donde están las oficinas
del Gobierno civil es del alcalde,
que cobra mil y pico pesetillas
por alquiler mensual; y lo que él dice:
Si no hay gobernador, ¿quién me la alquila?
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Don Juanete Cantáridas, alcalde
del pueblo de San Juan de las Perdices,
el último Septiembre al Directorio
le puso el telegrama que aquí sigue:
“Alcalde pueblo ruega
“generales permitan cordialmente felicite
“entusiasmo vecinos caigan siempre
“chanchulleros políticos caciques;
“hemos tenido fiestas, alegría,
“vacas, toros, cucañas, bailes, cine,
“fuegos artificiales; cuenten suyo
“defensor todo pueblo Juan Perdices.”
Contestóle el Gobierno atentamente.
Juanete fué a Madrid con dos munícipes
a cobrar el importe de las fiestas,
pidiendo al Directorio algunos miles
para una Exposición que aún no se sabe
si ha de ser de alpargatas o de alpiste.
Insistieron los tres juanperdigachos
ante los generales en pedirles
que cuanto antes les manden los dineros
y que a la Exposición no les envíen
comisario, inspector ni delegado
militar que las cuentas les revise.
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Tiene el país quinientos mil como éstos
que piden al Gobierno gollerías
y exígenle, a la vez, economías
a fin de nivelar los presupuestos.
Por MELITÓN GONZÁLEZ.
Publicado en Madrid en los años del Directorio de Primo de Rivera, en la revista Blanco y Negro, 17 FEB 1924, Nº 1709.
[1] Juego de palabras muy del estilo de “Melitón González” con esta sátira de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.
[2] Lacha: De or. caló; cf. sánscr. lajjā 'vergüenza'. 1. f. coloq. vergüenza (estimación de la propia honra).
[3] Chindasvinto fue rey de los visigodos entre los años 642 y 653.
[4] General D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (Jerez de la Frontera, 8 de enero de 1870-París, 16 de marzo de 1930). Instauró una dictadura en la forma de un directorio militar entre 1923 y 1925, al que siguió un directorio civil presidido por él mismo entre 1925 y 1930.

