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Este blog está dedicado a D. PABLO PARELLADA MOLAS, alias "MELITÓN GONZÁLEZ". Porque... “EN CUESTIONES DE CRITERIO HUELGA TODA DISCUSIÓN; SIEMPRE TIENE LA RAZÓN EL QUE ESTÁ EN EL MINISTERIO”.

17 junio 2023

Elementos extraños (1914)



 "Que quienes en la calle cometieron tales desaguisados no fueron ni los Tales ni los Cuales según afirman varios; que fueron, como suele pasar siempre, elementos extraños." 






ELEMENTOS EXTRAÑOS


 

Los papas han salido de visitas; en casa, mientras tanto, se quedan á sus anchas los dos nenes, Periquito y Mariano.

Los esposos observan á la vuelta que está abierto el armario y faltan tres naranjas mandarinas y seis ó siete plátanos; por el suelo se ven, de aquellas frutas, los pellejos tirados; papá y á mamá los niños miran mustios y cabizbajos.

Pregúntales el padre: ¿Quién ha sido el que ha metido mano, sin permiso pedirnos, á la fruta guardada en el armario?

La barbilla se rascan los dos niños; tienen saliente el labio inferior, y en sus ojos se percibe el incipiente llanto, y dice la señora, enternecida:

-No les riñas, Eustaquio, porque son incapaces de esas cosas Periquito y Mariano. ¿No es verdad que vosotros no habéis sido? ¿Verdad que ha sido el gato?

Y contestan que sí, naturalmente, las cabecitas de ambos.

-Resumen -dice el padre- que los nenes la fruta no tocaron. Comiéronse la fruta, por lo visto, elementos extraños.

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Los Tales ó los Cuales, da lo mismo, se han encalabrinado y piden cualquier cosa, por ejemplo. más fresco en el verano.

Vengan mítines, manifestaciones, pasquines, gritos, paros...

A la calle se lanza numeroso grupo de ciudadanos con el objeto de  manifestarse interrumpiendo el tránsito.

De pronto, vense tres ó cuatro piedras por el aire volando; una da en los magníficos cristales de una tienda de paños; otra da en la cabeza de un niñito que lo llevan en brazos; pasa una joven muy hermosa y oye tan soeces vocablos, que tiene que taparse los oídos; su esposo, que va al lado, protesta de tamaña desvergüenza, y le dan de estacazos.

Terminado el jollín, al otro día, mandáis comprar el diario y pensáis encontrar en sus columnas lo natural del caso, ó sea: que á los Tales ó á los Cuales los han enchiquerado, pues rompieron cristales de una tienda, á una chica insultaron é hirieron en la cresta á un pobrecillo niñito de dos años.

Pues, no, señor; lo que hay en el periódico es todo lo contrario: protesta de los Tales ó los Cuales, jurando y perjurando que todos son personas excelentes, casi, casi, unos santos.

Que quienes en la calle cometieron tales desaguisados no fueron ni los Tales ni los Cuales según afirman varios; que fueron, como suele pasar siempre, elementos extraños.