LA GORRA DE UN MINISTRO
Entre mis cartas registro
la de un lector que me sale
preguntando cuánto vale
una gorra de ministro.
Como ministro no fui-
ni lo soy ni lo seré-
cuánto vale no lo sé,
pero cuánto cuesta, sí.
------------------
Los señores de Farfán
Pérez de Rábano Frito
poseen un hotelito
cerca de San Sebastián,
modesto, verde el tejado,
mirador, paredes toscas,
y de gran plaga de moscas
y mosquitos rodeado;
a pasar la calurosa
temporada de verano
invitan a don Casiano
de Pandorgón y a su esposa.
Los de Farfán, en verdad,
para tal invitación
no tienen con Pandorgón l
a suficiente amistad;
pero es señor de madera
políticoministrable,
y es cosa más que probable
que consiga una cartera
de ministro muy en breve,
una cartera pequeña
de esas qué las desempeña
el más inepto percebe;
por eso le nacen ahora
esa amable invitación,
que tiene su solución,
quiero decir su pastora.
Los de Farfán no son ricos,
porque el haber con que cuentan
les va justo, pues sustentan
siete chicas y seis chicos,
y habrán de hacer un esfuerzo:
nada de vinos baratos;
aumento de un par de platos
en comida y en almuerzo;
además es de rigor:
tomar cocinera experta,
tener un auto a la puerta,
aunque sólo sea un Ford;
y enterarse bajo mano,
para que ella no se entere,
de qué colonia prefiere
la esposa de don Casiano.
Toma el tren este señor
con su señora,
y en casa de los de Farfán
se pasa los tres meses de calor.
Acabó el verano. Danza
ministerial. Es creado
otro organismo llamado
ministerio de la Holganza;
de este ministerio dan
a Pandorgón la cartera,
el cual, a dos, sin carrera,
hijos que tiene Farfán,
agradecido, ¿qué crees
que a cada cual le procura?;
un destino, sinecura de las de no te menees.
Solución de la charada:
Farfán así ha recobrado,
con exceso, lo gastado
en aquella convidada:
y como, lector, verás,
la gorra de Pandorgón
ha costado a la nación
tener dos zánganos más.
Publicado en Madrid, ABC 10-09-1922, página 9. (Dibujo de Xaudaró)
