SE CASA TORRE Y GARITA
Quiere casarse Perico,
y tiene, según presumo,
sus quince años á lo sumo,
lo resto y lo multiplico.
Su deseo es bien extraño,
ni tiene carrera el pobre,
ni rentas para que cobre
ni que plata ni que estaño.
En oliéndose que hay dote,
lo mismo á joven que á vieja,
de hacerle el amor no ceja
ni pestaña ni bigote.
Dice Perico que espera
que le coloquen en Jaca
en un destino que hoy vaca,
hoy cabrito y hoy ternera.
Se lo ofreció Romanones,
el cual le dijo, entre bromas:
-Ya tienes para que comas,
que puntos y que guiones.
Ve, por fin, una chiquilla
fresca, sonrosada y gorda,
una muchacha que borda,
que camarote y que quilla.
La para en la Guindalera,
y á boca de jarro exclama:
-Mi pecho, rendido, te ama,
te criada y te niñera;
no lo dudes y disipa
todo temor, yo te juro
que no hay un amor más puro,
más cigarrillo y más pipa.
Calla la chica, se inmuta,
se pone coloradota
de amor, Perico lo nota,
lo bemol y lo batuta;
y, es claro, su pecho ensancha
al ver su deseo á flote,
y de alegría da un bote,
una barca y una lancha.
Quieren casarse en el acto
y llaman á una modista
para que á la novia vista,
gusto, oído, olfato y tacto.
Se hace un traje pistonudo
con manga perdida y gola
y falda con mucha cola,
mucha goma y mucho engrudo.
La regalan sus hermanos,
de aljófar una gran sarta
y abrigos de piel de marta,
de Norma y de Puritanos.
Les envía desde Trillo,
á la pareja, don Lope,
mantas para que se arrope
y para que se mostillo.
Como regalo, recibe
Periquillo de un pariente
doce platos y una fuente,
un pantano y un aljibe.
La boda efectuada queda,
la gente alegre alborota,
y todos bailan la jota,
la pe, la erre y la ceda.
Como tanta diversión
á los novios les aterra, v
an á un pueblo de la sierra,
del martillo y del formón.
Allí del verde pensil
harán gabinete y sala,
junto á la oveja que bala,
que granada y que fusil.
Hoy, en la calle de Ercilla,
la pareja amartelada
nos ofrece su morada,
su encarnada y su amarilla.
Mas como en lo terrenal
todo degenera en frío,
de su pasión yo me rio,
me torrente y me canal.
Por MELITÓN GONZÁLEZ.
Publicado en Madrid: Revista BLANCO Y NEGRO, 06-02-1909, página 9. Dibujo de Ape.
