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Este blog está dedicado a D. PABLO PARELLADA MOLAS, alias "MELITÓN GONZÁLEZ". Porque... “EN CUESTIONES DE CRITERIO HUELGA TODA DISCUSIÓN; SIEMPRE TIENE LA RAZÓN EL QUE ESTÁ EN EL MINISTERIO”.

miércoles, 4 de febrero de 2026

# LOS VIDRIOS ROTOS (1908)

 



CUENTOS ILUSTRADOS

LOS VIDRIOS ROTOS


El cuartelero gritó: ¡Tercera, el capitán de la compañía!

El teniente de semana salió á la puerta del dormitorio á recibir á su capitán, y, saludándole con todas las reglas del arte, le dijo “Mayormente no hay novedad”.

En aquel “mayormente” sé revelaba desde luego un oficial de punta, pues no todos saben apreciar el tamaño de las novedades que pueden ocurrir en una compañía de tropas.

Pero si mayormente no había ocurrido novedad, menormente sí que había ocurrido. Una piedra arrojada desde la calle había penetrado en el dormitorio y roto un cristal de una de las ventanas en las primevas horas del día.

El capitán apreció mayormente aquella novedad y salió á dar parte al jefe de servicio; éste dio parte al coronel, y el coronel puso un volante al comandante de Ingenieros de la plaza notificándole el desperfecto y suplicando fuese remediado, puesto que era debido á un caso fortuito.

Contestó el ingeniero comandante que los cristales eran considerados como eternos si de ellos no se hacía mal uso, y que la reposición de uno requería la formación de un expediente en el cual se comprobase que había sido roto por ciclón, incendio ú otra fuerza mayor, según estaba prevenido.

Se mandó formar el expediente; en él figuraron como testigos varios soldados de la tercera compañía, los cuales declararon que en la mañana del día de autos hubo un fuerte viento huracanado ó ciclón determinante de la rotura del cristal. Como testigos imparciales declararon el dueño de una tienda de bebidas cercana, á la cual concurrían los soldados del regimiento, y el amo de una casa próxima donde vivía el capitán de la compañía, y así quedó comprobado que en aquella mañana hubo un ciclón ó huracán, cuya zona de acción no pasó del cristal siniestrado.

El auditor informó que procedía pedir de oficio al Observatorio astronómico una relación de los vientos habidos durante aquel mes, con expresión de sus velocidades, como así se hizo.

Se recibió la relación de vientos y en ella no había ninguno capaz de levantar una pluma del suelo; todo había sido calma chicha; por lo cual se falló que los tres reales importe del cristal roto fuesen pagados por el Cuerpo que ocupaba el edificio.

El coronel trasladó el fallo al capitán de la tercera, haciéndole presente que á él le correspondía el pago, como responsable de cuanto en su compañía ocurriese.

El capitán llamó al teniente que estuvo de semana cuando ocurrió el desperfecto, y le dijo:

-Usted es el que tiene que pagar el cristal roto si no averigua quién es el responsable.

Y como la rotura había ocurrido a primera hora de la mañana, cuando el teniente aún no había entrado en el dormitorio, trasladó el cargo al sargento de semana.

Este averiguó quién estaba de cabo de cuartel cuando lo del cristal, y al cabo señaló como responsable obligado á pagarlo.

El cabo, por su parte, hizo algunas indagaciones, por las que vino en conocimiento de que la piedra ocasional fue arrojada de fuera á adentro, por mano desconocida, rompió el cristal y vino á caer junto al armero, y como testigo de mayor excepción presentóse un soldado, quinto del último reemplazo, el cual aseguró que él estaba embetunándose los zapatos cuando sintió el ruido del cristal y, casi al mismo tiempo, el golpe de la piedra en su cabeza, de donde rebotó para ir á parar junto al armero; y como prueba de lo dicho mostró una descalabradura en el parietal izquierdo.


Pues no hay que hablar más- -dijo el cabo, -el responsable eres tú; mentira parece que no haya caído en eso el auditor.

Y el quinto descalabrado pagó los tres reales del cristal.

El papel de barba para el expediente costó seis.

 MELITÓN GONZÁLEZ

ABC MADRID 07-09-1908 página 5