To(tontos) la palabra «Valladolid», y construiremos una camelancia de primer grado escribiendo: (Barrera)dolid.
CAMINO DEL MANICOMIO
CAMELANCIAS, YUEGUES É INTRINUTRIAS
Sr. D. (Recibés) (Resplandece)ño.
Ap(gorda)do co(deja): (Mira)o con
(adiciono) a(ascenso) que en el 252 (espíritu)naque del «Madrid Có(tití)» saca usted la (semblante) por mi (mendigo) persona, pon(marchándome) al (gabán) de la gu(agarradero) que me (gratificación) (S) (facha) (madre)-rrachos de «Meli(tram-Pa)nzález».
Ya que es usted tan (nodriza)ble, le
daré (narra) de c(heladas) (carabia)ciones en l(s-uma) y en la (contrato), que
pro(clérigo)ré di(ordinario) entre todas las Academias de aquende y de encontré)nde
los mares.
La (lady)iva envi(bruja) al
refer(guillado) (amarro), lo m(Suez) que es(zarandeo) la presente, lo fue en camelancia
de primer (ascenso), por lo que to(regala) la gente la ha des(8)do.
Pero también las sé (malla)actar de
(entorchados), como se ex(capturada) á (sigue)ción.
To(tontos) la palabra «Valladolid», y
construiremos una camelancia de primer grado escribiendo: (Barrera)dolid.
De segundo grado: (Barrera)(nota)lid.
De tercero: (Barrera)(nota)(lucha).
Y como que quien barre, limpia, se tendrá camelanciade cuarto grado escribiendo: (Limpia)ra(nota)(lucha).
Sustituyendo impía por irreligiosa,
de quinto grado: (Lirreligiosa)ra(nota)(lucha).
Puede ponerse alcancía en vez de
ucha y resultará de sexto grado: (Lirreligiosa)ra(nota)(lalcancía).
Y así sucesivamente, se concibe la
posibilidad de volver, de cambio en cambio, otra vez á la palabra «Valladolid»,
dé la cual se partió ó se (quebró).
Conseguido esto, se al(perro)zará lo
que se llama una camelancia reentrante en sí misma, á c(escape) práctica
debe usted dedicarse si ti(n) (quinquenio) dis(colocable).
Debe indicarse cuando una palabra está
en camelancia y el grado de ésta, en la forma que sigue:
(Limpiaranotalucha)4
indica camelancia de cuarto grado.
(Valladolid)∞ expresa
camelancia reentrante en sí misma, y se exigen todas las
transformaciones intermedias.
A otra cosa.
(Dos)a dar (adoren)idad al (igual)ioma
dis(coloco) también de lo que se (fuego) el «yuegue», y que se habla así:
(Ca)vo en la (vi)lle de (Romo)nero
(Mes)anos.
Saltando sílabas de una palabra á otra
cercana:
Orquito García Patega cobaja en la tramedia.
Rosón Ramell parra cieporalmente el
circo de temrish.
Pinifacio Bonedo hace les eslicias en
delava.
Este es el «yuegue» pracocido y
conticado alce hagún tiempo por los orquesores de la profesta del Real, siendo
el Bretro maestón uno de pritros nuesmeros «yueguistas».
Después de la camelancia y el
«yuegue», viene la «intrinutria».
Esta no tiene reglas fijas y depende de
la fantasía del escritor. Pondré algunos casos.
Para escribir «Casimiro» basta con
poner (mirc); en efecto, con sólo cerrar la c final, quedaría convertida
en o y diría (miro); luego (mirc) es casi... (miro).
«Polavieja» se puede escribir
Sudavieja, puesto que Sud es Polo y Suda será......Pola.
«Amores» se transforma lógicamente en
A(témpora), pues á diario oímos asegurar que puede ponerse ó témpora ó mores
indistintamente.
Con los tres procedimientos indicados,
y otoros que publicaré á su (no pagado) tiempo, a (0,00000000001) que usted me
ayude daré un (puré)po al dibuj(piel) que lo re(aire), y conseguiremos (regresar)
el juicio á media hum(cria)d si la (custodia) ci(perverso) no se (introduce)
con nosotros y la (Echegaray)idad no nos (impregne)la por corrupción de
cerebros.
También pienso modificar la manera de leer:
Usted sabe que dos negaciones afirman que menos por menos da más. Esto es axiomático, y prueba de ello es que si agarra un cornetín y sorbe usted con fuerza por la parte más ancha ó campana, logrará hacerlo sonar si tiene fuerza de pulmones. Sonará porque ha introducido usted dos negaciones en el problema de tocar el cornetín: sorber en vez de soplar, y aplicar la boca en lo más ancho en vez de hacerlo en la boquilla.
Pues bien; una carta puede leerse
perfectamente empezando por la última letra (una negación) y sorbiendo el
aliento (otra negación) en vez de emitirlo.
Suena lo mismo que si lee la carta como
de ordinario. Haga usted la prueba.
Con este (la donna é móvile) (*) me
re(flautín) de usted afectísimo seguro servidor q. b. s. m.,
Rꓱ RO (**)
Sr. D. Tomás Luceño: Después de leído
lo que antecede, espero me dará usted la razón á mí y no á ese chiflado que
transforma su nombre y apellido en Rꓱ RO.
Usted verá si puede descifrar lo que
significa eso.
Su afectísimo seguro servidor q. b. s.
m.,
MELITÓN GONZÁLEZ
(*) Hay que leerlo cantando.
(**) Melitón González hará un obsequio al que acierte este nombre y apellido.
Por MELITÓN GONZÁLEZ, a quién sus Camelancias e Intrinutrias le dieron patente de de ingenio absolutamente original.
Publicado en BLANCO Y NEGRO MADRID 16-02-1895página 12
Publicado en el libro “The patent london superfinGonzalez Melitón” (1896)
declaro con hidalguía
que no me encuentro con fuerzas
para proseguir la lidia.
Su carta, llena de ingenio,
de gracia cortés y fina,
hace que yo me retire




