LANGOSTÚRUZ, INVENTOR
Por MELITÓN GONZÁLEZ
Publicado en BLANCO
Y NEGRO MADRID 12-12-1908 página 25
EL gran ingeniero mecánico Sr. de Langostúruz ha presentado en la
Exposición de Zaragoza los inventos siguientes:
Una marmita metálica, fabricada con el metal de la voz, para cocer las
noches crudas de invierno con el fuego de la inspiración ó con el calor de la
discusión.
Un globo cautivo para elevar consultas é instancias á la superioridad.
Una grúa para levantar falsos testimonios con la fuerza de la
imaginación; también sirve para levantar el ánimo decaído.
Una escala de salvamento para salvar omisiones y para subir á descolgar
los muchos asuntos pendientes que existen por esos ministerios.
Un fusil de gran alcance para que puedan tirar de largo las familias de
escasos recursos.
Una silla con tres asientos: uno, para sentar la mano; otro, para sentar las
costuras, y otro, para sentar jurisprudencia.
Una esponja especial para recoger conceptos vertidos y empaparse bien de
un asunto.
Un filtro de amianto para aclarar conceptos dudosos.
Unas tijeras para cortar discusiones enojosas.
Varias piezas de tela de juicio tejida con el hilo del discurso.
Una máquina sembradora; en un pequeño receptáculo se meten algunos
destinos y prebendas que van cayendo por la parte inferior; con esta sembradora
es fácil sembrar la discordia dentro de una agrupación política.
Un agua mucho más disolvente que el agua regia; asegura el inventor que
con sólo unas cuantas gotas pueden disolverse las Cortes.
Un vaso cilíndrico metálico; en su interior gira una batidera para batir
el record en toda clase de deportes.
Un armario de cierre hermético, donde se puede guardar silencio, guardar
compostura y guardar las formas.
Una máquina heladora y compresora de gases, con la cual Langostúruz ha
conseguido reducir al estado líquido el oxígeno, el hidrógeno y otros gases;
también ha conseguido liquidar los abonarés de Cuba, el aire atmosférico y el
aire de polca.
Un automóvil, en el que se puede correr mucho más que en los ordinarios,
puesto que en él siempre se corre un gran peligro.
Un tornillo, más ingenioso que el de Arquímedes, para empresarios de
teatro; con él se pueden apretar las entradas flojas.
Una piqueta mecánica para derribar polémicas sostenidas por algunas
personas, echar al suelo asuntos que queden en pie y romper amistades.
Una vitrina; dentro hay una vasija con una materia desconocida y un
objeto rarísimo que para nada sirve. Langostúruz me ha confiado que la materia
de la vasija es materia de discusión, y que el objeto es objeto de grandes
comentarios.
Un peine, un batidor, un cepillo y una barra de cosmético para peinar
proyectos descabellados.
Píldoras alimenticias de extracto de carne para alimentar esperanzas,
mantener el orden y nutrir las filas del Ejército.
Una cucharilla de aluminio para probar fortuna ó probar la paciencia á
algún amigo.
Un anteojo astronómico con el que, además de observarse los fenómenos
celestes, se consigue observar una conducta ejemplar.
Una escala de cuerda para descender á pequeños detalles.
Un libro muy instructivo; sirve para instruir expedientes y para que el
peor de los estudiantes pueda aprobar el curso de los acontecimientos con nota
musical.
Unas cadenas de acero endurecido para encadenar los temporales que se
desencadenen.
Una varita de marfil con una mano en un extremo para que se rasque aquel
á quien le pique la curiosidad.
Un cilindro giratorio donde se puede arrollar el tema de un discurso y
desarrollarlo en el lugar donde haya de pronunciarse.
Langostúruz se muestra muy satisfecho de todos sus inventos, pues aunque
muchos de ellos le ofrecen dudas, él no acepta tales ofrecimientos.
Por MELITÓN GONZÁLEZ
Dibujo de APE.