DON EMILIO
CASTELAR (1832 – 1899)
Emilio Castelar y
Ripoll (1832-1899) fue un político, historiador, periodista y escritor español,
presidente del Poder Ejecutivo de la Primera República entre 1873 y 1874.
Considerado como
el más elocuente orador de España, D. Marcelino
Menéndez Pelayo (1856 - 1912) describía de la siguiente manera el estilo de
Castelar en su Historia
de los heterodoxos españoles:
“En cada
discurso del señor Castelar se recorre (dos o tres veces), la universal
historia humana, y el lector, cual otro judío errante, ve pasar a su atónita
contemplación todos los siglos, desfilar todas las generaciones, hundirse los
imperios, levantarse los siervos contra los señores, caer el Occidente sobre el
Oriente, peregrina por todos los campos de batalla, se embarca en todos los
navíos descubridores y ve labrarse todas las estatuas y escribirse todas las
epopeyas. Y, no satisfecho el señor Castelar con abarcar así los términos de la
tierra, desciende unas veces a sus entrañas y otras veces súbese a las esferas
siderales, y desde el hierro y el carbón de piedra hasta la estrella Sirio,
todo lo ata y entreteje en ese enorme ramillete, donde las ideas y los
sistemas, las heroicidades y los crímenes, las plantas y los metales, son otras
tantas gigantescas flores retóricas.” [Menéndez Pelayo, Marcelino: Historia
de los heterodoxos españoles, LVIII, 3, p. 955-956.]
DON EMILIO
CASTELAR Y LA VOCACIÓN DE PABLO PARELLADA MOLAS, ‘MELITÓN GONZÁLEZ’
El joven Pablo
Parellada era “listo como una ardilla, travieso como mico”, al tiempo que vivió
en Zaragoza la Revolución de Septiembre de 1868 y el Sexenio Revolucionario.
Principiado
el siglo XX, Pablo manifestó:
“Yo pensaba ser
escultor, pero después de ir a recibir a Castelar y de vitorearle por su
discurso contra las quintas, caí quinto en la quinta de Castelar,
dejé las herramientas de Fidias y con la rapidez que el caso requería me fui a
Guadalajara, me preparé y me colé en la Academia de Ingenieros.”
‘MELITÓN GONZÁLEZ’,
FUSTIGADOR DE LA RETÓRICA DE EMILIO CASTELAR
Pablo Parellada, ‘Melitón
González’, al igual que fustigaba el Modernismo literario por la ampulosidad de
su retórica, también hizo sátira en su obras de las flores retóricas de los discursos de Emilio
Castelar, y con evidentes referencias a su persona.
En la primera
parte de su novela - publicada en 1918 - MEMORIAS
DE UN SIETEMESINO hay capítulos de carácter autobiográfico en las que
describe lo que vivió cuando la Gloriosa y algo de sus andanzas; cuando firmaba
como “Pancho y Mendrugo”, para amparar su anonimato.
En esa novela
también hace sátira en un discurso que oyó a Castelar en septiembre de 1868 contra las
quintas; paradójicamente, éste le animó, con la influencia de su hermano
Antonio, a ingresar como oficial en el Ejército.
En vida aún de Castelar,
el semanario
ilustrado LA VELADA, editado en Barcelona, fue escaparate de otra sátira de
‘Melitón González’.
Leamos a continuación
dos de esas sátiras de los discursos de Castelar; para provecho y deleite de usted, lector:
El tema de su discurso fue: “Abajo las quintas.”
Conservo el periódico local que reprodujo aquella prédica, y de ella reproduzco a continuación el trozo en que mejor se demuestra la conveniencia de suprimir las quintas:
“Las prepotentes páginas de la Historia, escritas por la vertiginosa carrera de los tiempos, destruyendo a su paso los altos muros y las quinientas torres de Antioquía; los jardines de Dafne, impregnados de paganismo junto a las abrasadoras arenas del Desierto, reveladoras de la unidad divina a los sacerdotes del espíritu; el rocío matinal que desciende de los aires sobre la verde hierba nacida entre las junturas de las piedras en los muros ciclópeos,; los cedros del Líbano, bendecidos por el profeta y que Alejandro usó para lecho donde debía juntar los dioses de Grecia con la ideas de Oriente; el beso de las tibias auras de luz del sol espléndido, y al eco de los arroyos parleros con el pipío de los nidos repletos entre los primaverales efluvios de la naturaleza; los emperadores de Asiria, dueños de las orillas del río hierático, recibiendo las inspiraciones irradiadas por los astros de cielo, y la ideas contenidas en misteriosos geroglíficos; el suicidio de Cleopatra para no verse atada al carro de su vencedor Augusto; la península del Sinaí son sus numerosos y religiosos recuerdos; Moisés, fundador de una democracia y de una república, admitiendo la única excepción de sus comunicaciones con el Eterno; las mariposas, meciéndose sobre las flores y sobre las hojas tiernas recién brotadas de las yemas, sobre los nidos cincelados en el follaje; las divinidades de Grecia y Roma aniquiladas por la mano hercúlea de las hordas del Septentrión: el torrente Cedrón, donde corrieron las lágrimas de David; la menuda lluvia disolviendo los terrenos cretáceos como se disolvió la Orden de los Templarios por las maquinaciones de los reyes; la incesante movilidad de los ríos, por la indestructible ley de la gravedad, para reconquistar en el proceloso mar su verdadero puesto, como conquistó Saladino a Jerusalén destruyendo la obra de Godofredo de Bouillon, después de derrotar a los francos en Tiberidades; la Naturaleza, inmóvil en medio del movimiento, invariable en medio de su variabilidad, sujeta a la muerte y eterna, difundida en la inmensidad del espacio y concretada al átomo incoercible e hipotético: desde los gases impalpables que se desvanecen, hasta las sólidas cordilleras de los Andes y del Himalaya donde la nieve blanquea las bocas de los volcanes; desde los infusorios y micro-organismos movidos por la circulación sanguínea de un ser infinitamente pequeño, hasta la nebulosa que lleva en germen orbes infinitos, y hasta la vía láctea, cuyo resplandor llega a nosotros después de millones de siglos. (Aplausos)”
Bajamos a la calle, donde oímos este diálogo:
-Vaya un pico. Eso es hablar.
-Sí que ha estao bien; no tiene más sino que yo me he quedao en ayunas de algunas cosas.
-Porque tú no tienes cabeza pa comprenderlo.
-Pues explícamelo tú. Vamos a ver: nos ha mentao por dos veces los nidos de los pájaros. ¿Qué tienen que ver los nidos con lo de “Abajo las quintas”? Nada.
-Tiene que ver, y mucho: en eso de los nidos está toda la cencia del descurso, pa que te enteres; al nido lo ha puesto como una comparanza con la familia; crecen los pájaros, saltan del nido, y a vivir, sin que nadie los meta en quintas. Y todo lo que ha dicho tiene su miga y su ajilimójili, no te creas, como lo que nos ha dicho de la Orden de los Templaos y el tiberio de los francos y demás; ahora, que tú eres un calabaza y no entiendes de finuras habladas, y lo que tienes que hacer, si has de seguir siendo un patriota, agarrarte a esta cláusula: ¿Te ha gustao lo que ha dicho, sí o no?
-Hombre… sí.
-Pues sa rematao la custión.
Al día siguiente, un periodiquito local empezó a asomar la oreja reaccionaria dedicando a Castelar esta décima:
Perdona si te echo flores,
incomparable tribuno;
eres el número uno
de todos los oradores;
mejor que de ruiseñores
cantando un alegre coro,
pero gobernar no esperes;
siempre serás lo que eres:
El canario más sonoro.
LOS EXTREMOS SE
TOCAN
Publicado en ‘LA VELADA’, semanario ilustrado. Año
I, nº 8, Barcelona 23 de julio de 1892.
Tengan ustés mu güenos días.
Yo no sé hablar porque, zapatero a tus zapatos, como dijo
el otro, y yo soy pión de albañil, pa lo sofrezga, pero
voy á iciles á ustés una cosa porque sí; porque puedo y tengo saslifación
pa eso y pa mucho más; digo yo. Y si en algo fallo ustés disimuden,
porque uno no tiene lastrución aparente pal caso; pero es lo
que se dice; ca uno es ca uno y denguno es más que naide,
y masiáu sabemos toos que tras del último no va denguno;
esa es mi tema: uno ya va pa viejo, y á otra cosa me ganarán, pero
en punto de lo que estamos tratando, no hay quién, hoy por hoy, se entiende;
por algo ha estao uno en el servicio [militar] catorce meses día por
día, y no fui cabo secundo interino porque toas las cosas de este mundo tien
sus arrodeos, como ice el reflán, que en Madrid hay mucha
gente y ca uno va á su negocio; así es que, es la que yo digo, ú
el hombre es hombre ú no hay caso. Uno está inorante de muchismas
cosas, pero es por su cuenta y razón, ¿me comprenden? Pero como yo soy perro
viejo, como quien dice, si alguno me viene con que si verdes las han segáu...
Adiós, que tu vaya bien. Y no es hablar por hablar, porque la mentira no
dura hasta que aparece la verdá; ni son figuraciones mías, porque
las cosas son como son y no de otra
manera; la verdá no tié más que un camino y de ná sirve
que yo me empeñe en que ha de ser así ú asá, porque de toas maneras
será lo que sea y ná más. Y que no sirve darle vueltas, cree uno estar
bien en un sitio y antigual que es too lo contrario, y eso no es
otra cosa sino que no hay en el día de hoy, mayormente, prencipios pa el
ziuadano honrao, y ahí está la maldá de las gentes y de las
presónas. Yo soy un nadie, pero si yo fuera, pongo por comparación,
Gobierno ú cosa así, también digo; por supuesto que de menos nos hizo Dios, que
nos hizo de laná, y que esa no hay quien me la vuelva porque es la fija.
En fin, me paice
que mabrán ustés comprendido, por más que no soy ninguna persona
leída ni escribida, pero yo soy así como soy; al pan, pan, y al vino, vino, y ná
más. Conque, si sofrece alguna chapuza, poner unos ladrillos en el solau
ú desatrancar el ……, con perdón,
Endalecio López, calle del Rosario, ocho, me tien
pa lo que gusten mandar. Y si no, no tien más que preguntar por El
Castelar, que es como me llaman por mal nombre.
—¡Ah! señores diputados: las prepotentes páginas de la
historia; la vertiginosa carrera de los tiempos, destruyendo á su paso los
altos muros y las quinientas torres de Antioquía; los jardines de Dafne,
impregnados de paganismo junto á las abrasadas arenas del desierto reveladoras
de la unidad divina á los sacerdotes del espíritu; el rocío matinal que
desciende de los aires sobre la verde hierba nacida entre las junturas de las
piedras. Los cedros del Líbano, bendecidos por el profeta, que Alejandro usó
para lecho donde debía juntar los dioses de Grecia con las ideas de Oriente; el
beso de las tibias auras á la luz del sol espléndido, y al eco de los arroyos
parleros con el pío de los nidos repletos entre los primaverales efluvios de la
naturaleza; los emperadores de Asiria, dueños de las orillas del rio hierático,
recibiendo las inspiraciones, irradiadas por los astros de aquel cielo, y las
ideas contenidas en misteriosos jeroglíficos; el suicidio de Cleopatra por no
verse atada al carro de su vencedor Augusto. La península del Sinaí con sus
numerosos y religiosos recuerdos; Moisés fundador de una democracia y de una
república, admitiendo la única excepción de sus comunicaciones con el Eterno;
las mariposas meciéndose sobre las flores y sobre las hojas tiernas recién
brotadas de las yemas, sobre los nidos cincelados entre el follaje; las
divinidades de Grecia y Roma aniquiladas por la mano hercúlea de las hordas del
Septentrión; el torrente Cedrón, donde corrieron las lágrimas de David; la
menuda lluvia disolviendo los terrenos cretáceos como se disolvió la orden de
los templarios por las maquinaciones de los reyes; la incesante movilidad de
los ríos, por la indestructible ley de la gravedad, para reconquistar en el
proceloso mar su verdadero puesto, corno reconquistó Saladino á Jerusalén,
destruyendo la obra de Godofredo de Bouillon, después de derrotar á los francos
en Tiberíades; el movimiento religioso levantado por nuestras razas
occidentales separadas por el feudalismo; la naturaleza inmóvil en medio del
movimiento; una en medio de la variedad; sujeta á la muerte y eterna, sujeta al
límite é infinita; difundida en la inmensidad del espacio y concretada al átomo
incoercible é hipotético; desde los gases impalpables, que se desvanecen, hasta
las sólidas cordilleras de los Andes y del Himalaya donde la nieve blanquea las
bocas de los volcanes; desde los infusorios y microorganismos movidos por la
circulación sanguínea de un ser infinitamente pequeño, hasta la nebulosa que
lleva en germen orbes infinitos, y hasta la vía láctea, cuyo resplandor llega á
nosotros después de millones de siglos; en todo este centro ¡ah! no sucede el
aniquilamiento de una sola molécula, y, sin embargo, se aniquilan pueblos como
los de Oriente, como se han apagado astros en nuestro sistema solar, como han
desaparecido floras y faunas en nuestra corteza terrestre, como desapareció
Napoleón en Waterloo, como desaparecieron Federico Barbarroja en las letales
aguas del Cidno y don Rodrigo en las del Guadalete.
Esta es, en síntesis, la situación político-económica de
nuestro país. A grandes rasgos os he trazado el camino que ha de guiarnos á la
felicidad de nuestra querida patria.
He dicho.
El copista:
MELITÓN GONZÁLEZ



